Nuestra historia

 Todo empezó en 1968 cuando Doña Ana Garrigós junta con sus hermana y sus familias respectivas, vinieron de Jijona (Alicante) para comprar una heladería en la calle Canalejas de Vélez-Málaga. Por aquel entonces las heladerías se llamaban Heladería La Jijonenca y el mismo año, frente al éxito inmediato de sus helados artesanales, se abrió el local del paseo de Larios en Torre del Mar.

Durante estos años todos los miembros de la familia se turnaban en la elaboración de los helados en busca de la mejor calidad para conseguir lo único que siempre ha importado, la satisfacción de sus clientes. Su trabajo no tardó mucho en dar resultados ya que en el 1982 se abrió una tercera heladería en la avenida Vivar-Téllez de Vélez-Málaga.
En 1991 la heladería adoptó su forma definitiva, cogiendo el nombre de Helados Ana Garrigós en homenaje
a la matriarca que lideró el proyecto desde su creación. Desde entonces la tradición que se instaló desde los primeros días está perpetuada por los hijos de la familia con los mismos estándares de calidad y artesanía que pusieron sus padres.

Elaboración

Desde sus primeros días los helados Ana Garrigós fueron elaborados artesanalmente en nuestras instalaciones, sucesivamente, de Vélez-Málaga y Torre del Mar.

Hoy día nos podemos enorgullecer de nuestros 47 años de experiencia manteniendo esa tradición junta con una modernización constante de nuestras instalaciones y recetas. Nuevos sabores, reducción de grasas, productos naturales… la empresa siempre tiene como prioridad adaptarse a las nuevas necesidades de sus clientes.

Tantos esfuerzos fueron recompensados durante dos años seguidos, en 1996 y 1997, por los premios SIGNO de ORO entregados a las empresas de la Axarquía con más mérito dentro de su sector de actividad. Helados Ana Garrigós triunfando en la categoría FABRICACIÓN y VENTA DE HELADOS como era de esperar.